EL QUE ABRE LA PUERTA EL PRIMER RAYO: VOLUNTAD – PODER

 

Libro La energía de los rayos en nuestra vida


CESAR DE PEDIR


Imagine a Krishna (*1) guiando un carruaje tirado por tres caballos fuertes y potentes. Él tiene firmes las riendas y así llega a su destino.


Esa imagen brinda una clave para que comencemos a percibir qué es la energía de la Voluntad - Poder, o energía del primer Rayo, allí representado por Krishna que con las riendas en las manos, hace que los caballos lleven al carruaje por donde aquélla debe ir. Esa energía sabe todo lo que ocurre con los caballos, a donde ellos deben llegar y también conoce las medidas exactas de su potencial. Está también informada sobre el destino del carruaje, el camino a recorrer, la velocidad para alcanzar la meta y por medio de las riendas, tiene control sobre los caballos. Krishna es el símbolo del Yo superior del Alma del hombre, que tiene Voluntad - Poder en su aspecto espiritual, trascendente.


Los tres caballos que tiran del carruaje simbolizan los cuerpos físico, emocional y mental del hombre. En esta imagen ellos aparecen fuertes y corren recíprocamente armonizados ya que representan cuerpos sanos y alineados, que desean llegar a la meta. La fuerza que los impulsa es el deseo.



Quede en claro a propósito, que éste símbolo expresa una diferencia entre deseo y voluntad, que es necesario poner de relieve: si los caballos no tuvieran la rienda (la Voluntad) que los conduce y los equilibra, controlando la velocidad y dirigiéndose hacia un lado o hacia el otro, probablemente no llegarían juntos, porque cada uno seguiría su propio ritmo según su deseo individual y consiguientemente no llevarían al carruaje hacia su meta. A su vez, el carruaje equivale a nuestro Ser, que contiene al Yo superior atado por riendas a tres cuerpos: el físico, el emocional y el mental. Ellos son los que tiran del carruaje, llevándolo hacia donde debe ir. Si conseguimos visualizar esa escena, podremos descubrir muchas cosas en relación con la voluntad


Colocándonos en una actitud amorosa y observadora, vamos a percibir hasta qué punto somos cada uno de los caballos o los tres trabajando en conjunto; hasta qué punto estamos conscientes del carruaje que debe llegar a una meta. También, vamos a ver si nos sintonizamos con Krishna que está guiando y teniendo firmes las riendas o si preferimos llevar el carruaje por cuenta propia. Así podemos efectuar un estudio de nuestra propia actitud actual.


Si reflexionamos bien sobre los tres caballos alineados y subordinados a una rienda que está detrás de ellos, vamos a comprobar mejor ese símbolo universal, obteniendo la energía para nuestro equilibrio. Si nos Concentramos en Krishna y lo visualizamos conduciendo los caballos, teniendo firmes las riendas y sabiendo a dónde quiere llegar, establecemos contacto con otro aspecto y realizamos una alineación superior. Ese trabajo de imaginación creativa ayuda a descubrir las características de la energía de la Voluntad – Poder desconocida por los caballos o sea por nosotros. Lo físico, lo emocional y lo mental tienen deseos, no voluntad. Los caballos quieren llegar a la meta, pero solos no sabrían cómo hacerlo, pues no conocen el camino ni tienen consciencia de la dimensión de sus propias fuerzas. Difícilmente llegarían juntos sin perderse unos respecto de otros; y no obstante, para seguir viaje, el carruaje necesita de los tres, juntos y alineados.


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Vimos, entonces que el deseo, normalmente confundido con la voluntad, es .un movimiento de los caballos, principalmente del que se halla en el medio o sea que, en la imagen simbólica representa al cuerpo emocional. Es el deseo el que los estimula a hacer lo que deben, deseo este que por sí solo, no tiene el conocimiento completo del camino. El impulso que mueve a los caballos, no proviene solamente de su fuerza individual, sino que es un reflejo de lo que mueve Krishna, aquel que sujeta firmemente las riendas.


La voluntad llega hasta los caballos, dinamizándolos, pero a medida que se la conduce mediante las riendas, ya no es la misma de su origen; se vuelve menos inteligente, con menos capacidad para identificar el camino, ya que se va mezclando con el propio material que compone la rienda. Entonces deja de tener las mismas características puras que tenía allá arriba, en Krishna; y llega a los caballos reducida a “buen” deseo que se presenta como una ciega volición, que no es sabia, ni clara, ni inteligente. Cuando captamos el verdadero significado de ese cuadro (alguien conduciendo un carruaje, teniendo firmemente las riendas de los tres caballos), ya estamos abiertos para comprender qué es la Voluntad - Poder o qué es el primer Rayo.


En el comienzo de la creación cósmica, el Rayo de la Voluntad – Poder fue la primera energía manifestada; y entonces pudieron surgir los sistemas solares. Las dos energías que más conocemos son la actividad inteligente (tercer Rayo) ya incorporada en los seres, por haberse desarrollado en un sistema solar anterior al nuestro y la energía del Amor Sabiduría (segundo Rayo) que, según afirmamos, se está desarrollando actualmente. La Voluntad - Poder sólo será conocida totalmente en el futuro, en otro sistema solar que sucederá al actual. Los conocimientos de esas energías nos hacen percibir claramente que la Actividad debe ir acompañada por la Inteligencia y el Amor debe ir acompañado por la Sabiduría, pues la Actividad pura y el Amor puro, no nos llevan necesariamente a la meta, pudiendo por el contrario, transformarse en una dispersión de fuerzas.


La energía de la Voluntad - Poder difiere de las dos antes citadas ya que se manifiesta sólo parcialmente en este sistema solar. Para conocer la Voluntad - Poder y experimentar (en la medida de lo posible) su fuerza de primer Rayo, necesitamos alinear nuestro "deseo" con Aquél que está guiando el carruaje, teniendo firmes las riendas y que sabe lo que hace y adonde ir. Debemos entrar no sólo en contacto, sino también comenzar a armonizarnos con Aquello que dio origen a todo lo que podamos imaginar de existente, inclusive nosotros mismos y que por consiguiente, es nuestra esencia más íntima, nuestro impulso más profundo (EM: Se refiere a la Presencia Yo Soy o SCP o Jisso o Chispa divina trina en cada ser que ha alcanzado la individualización y que mora en nuestro interior). Lo que somos en esencia primordial, es lo que más desconocemos.


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La sabiduría antigua nos da indicios sobre cómo alinear el deseo de los tres caballos con la Voluntad - Poder. Una sugerencia poco valorada por su sencillez y que puede ser valiosa si se la comprende debidamente dice lo siguiente: ''Cuando quieras orar, entra en tu habitación, cierra la puerta y habla a tu Padre en secreto". Todo se resume pues, a eso. "Entra en tu habitación'' significa permanecer recogido dentro del propio Ser y "cierra la puerta" implica cerrar los sentidos a las influencias externas que los distraen. En este momento de búsqueda de alineación, se trata de no escuchar lo que los oídos están captando, de no observar lo que los ojos físicos están viendo, de no sentir los aromas que el olfato está percibiendo y así sucesivamente. Al "entrar en el cuarto", se cierra la puerta de los sentidos a toda influencia externa.


¿Y qué quiere decir "y habla a tu Padre en secreto"?. Recogiéndose y cerrando por unos momentos la puerta de los sentidos, lo que se procura es sintonizarse con aquello que en nuestro centro es completamente desconocido, o sea que constituye un secreto total que ninguno de nosotros sabe descubrir y que nadie nos puede revelar a no ser cuando "entramos en la habitación" y permanecemos en silencio.


El Padre es exactamente el símbolo de lo que tenemos en la esencia de nuestro Ser. Así, cuando entro en mí mismo, cerrándome a lo que está afuera o lo que es superfluo, alineándome con lo más profundo del Ser, no necesito hablar o pedir nada; y nada del exterior me puede alcanzar, porque busco al Padre, Aquello que está en el origen primordial de todas las cosas y de mi'.


SI QUIERO, REALMENTE, COMPROBAR LA ENERGÍA DE LA VOLUNTAD - PODER, o sea; identificarme con la fuerza que "tiene firmes las riendas y conduce al carruaje", sabiendo adonde debe llegar, LA ENSEÑANZA BÁSICA ES "ENTRAR EN LA HABITACIÓN, CERRAR LA PUERTA Y ORAR AL PADRE EN SECRETO". Eso hace que en mi se desarrolle al máximo la propia capacidad de tener Voluntad, porque nada pedí, y sólo me decidí a abrirme al misterio. Hacer eso es un acto de decisión


Pidiendo alguna cosa, al volverme hacia el Padre, estaré desviándome de aquella propuesta original de la energía, que era simplemente “decidir hacer”. Al quedarnos en silencio y sin pedir nada, conectados con lo íntimo de nosotros o Padre, acontece lo mejor, lo inédito, disipándose el misterioso y desconocido secreto que está dentro de nosotros, vivo y activo. Es necesario, sin embargo, que tomemos la decisión de abrirnos al misterio.


La posibilidad de trabajar con la energía de la Voluntad ocurre entonces en dos grados diferentes, a saber: el primero se refiere a los que desean llegar a la meta y no sabiendo cómo hacerlo, piden ayuda a quien los guía o los sujeta con las riendas; el segundo se refiere a la situación en su totalidad: el carruaje, el guía, las riendas y los caballos, lo mismo que a obedecer la recomendación: "aquiétate y vuélvete hacia tu interior".


Si optamos por el primer tipo, la verdadera energía de Voluntad - Poder no se desarrolla, principalmente si adoptamos la posición de víctimas o de necesitados, contando con una ayuda externa. Hasta podemos obtener cierta ayuda, que puede ser útil desde el comienzo del proceso, pero eso es otra energía, no la del primer Rayo. Para captar la energía del primer Rayo, nos debemos colocar decididamente en el segundo tipo, en el que los caballos no necesitan pedir ayuda y sólo tiran del carruaje disciplinadamente, sabiendo que deben obedecer a las señales de las riendas, lo cual los llevará la meta, muchas veces desconocida por ellos.


Cuando nuestros caballos concienticen que son guiados y nada deben temer, pedir o desear, que no sea participar en ese proceso en su totalidad, estaremos, francamente abiertos al primer Rayo. En ese caso, sintonizados con el Poder y la fuerza de esa energía; percibiremos perfectamente el proceso de transformación que ella opera por donde pasa. Ya no sentiremos más, con sufrimiento o temor, la acción de tal Rayo que en principio es destructiva y capaz de provocar sufrimiento e incomodidad. Ya no le opondremos resistencia pidiendo cosas, sino que, simplemente nos identificaremos con ella y nos uniremos a ella en el silencio de nuestro Ser.


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Esto podemos Ilustrarlo mejor, Imaginando los efectos de un carruaje que corre a toda velocidad; destruye lo que pisa y provoca desplazamientos en el espacio que atraviesa, causando de ese modo la muerte de muchos seres y de microorganismos desconocido, que van encontrando por el camino. Así en su curso, tal energía va destruyendo lo superfluo y lo supera. Si permaneciéramos identificados con el aspecto externo de lo que está ocurriendo, sentiríamos solamente el dolor y la muerte, mientras el carruaje prosigue rumbo a su destino. Los caballos quedarían impresionados por lo que ocurre bajo sus patas, dejando de percibir el proceso en su totalidad y de identificarse con la meta, con aquello que está detrás, guiando; se olvidarían de las riendas y de la alineación.


Querer esa fuerza y al mismo tiempo pedir algo, es en cierto sentido, anularla; pues eso implica dirigirme a alguien exterior a mí, no a mi propio interior. ¿Pero, Krishna no está formando parte del carruaje, esto es; de todo mi Ser?; ¿Él no es Mí esencia? – ES NECESARIO ENTONCES QUE, EN UN MOMENTO DADO CESEMOS DE PEDIR Y DECIDIDAMENTE SEAMOS AL MISMO TIEMPO; QUIEN ES, QUIEN DA Y QUIEN RECIBE. Antes de ello, difícilmente la acción del primer Rayo, será vivida en las reales proporciones en que puede manifestarse en nosotros.


Y el proceso de percepción de la energía de la Voluntad – Poder, comienza a ocurrir de manera pura según dijimos, cuando estamos recogidos en silencio absoluto. La clave pues, es el silencio: El olvido de lo conocido y la capacidad de apertura sin recelos, hacia aquel centro desconocido dentro de nosotros mismos.


Ese es el proceso más sencillo y directo a partir del cual ocurre todo. No es necesario pensar en las propias resistencias ni en cualquier otra cosa, pues todo se desarrollará como consecuencia de esa pura concentración silenciosa. Cuidar, pensar y trabajar las propias resistencias, es el camino más largo; abrirse a lo desconocido, a sabiendas de las resistencias, pero cerrándoles la puerta, es el camino breve y directo, indicado por el primer Rayo. Cada individuo podrá percibir su propio punto y partir de él en dirección al próximo paso, pero sea cual fuere su decisión, sepa qué; al final deberá decir: "Hágase Tu Voluntad"; la Voluntad superior es pues, este Primer Rayo, el de la Voluntad - Poder.



(*1): Krishna, es el protagonista central del Bhagavad Gita, antiguo libro de la India.


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Páginas 32 a 37






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